No suelo hablar mucho de mí, pero considero que es importante que me conozcas un poco más. Por eso, quiero compartir contigo mi historia, porque detrás de cada maquillaje hay un recorrido lleno de aprendizaje, pasión y decisiones valientes.
Desde pequeña, siempre me ha fascinado la pintura. Recuerdo que, con solo siete años, le pedí a mi madre que me apuntara a clases particulares, ya que las libretas se me quedaban pequeñas. Sin embargo, con el tiempo, dejé de lado esa pasión… o al menos eso creía. Lo cierto es que nunca la abandoné del todo, simplemente cambié el lienzo y los pinceles por el rostro y las brochas. Así, sin darme cuenta, el maquillaje empezó a formar parte de mí.
Aun así, en aquel momento no lo veía como una profesión. Por eso, decidí apostar por otra de mis pasiones: la geografía. Mientras estudiaba la carrera, seguía maquillando a mi madre y a mi hermana para diferentes eventos, disfrutando cada vez más de ese proceso. Pero no fue hasta 2022 cuando decidí dejar atrás mis miedos e inseguridades, y lanzarme a formarme como maquilladora profesional, así como a comenzar a compartir mi trabajo en redes sociales, especialmente en Instagram.
Hoy, cuando miro atrás, sé que tomé la mejor decisión. Estoy exactamente donde quiero estar y, por eso, no me pongo límites. Cada día me levanto con nuevos objetivos, buscando mejorar, especializarme más y transmitir mi pasión, mis valores y mi esencia en cada trabajo. Porque para mí, el maquillaje es una forma de expresión, de resaltar la belleza de cada persona y hacer que esta se sienta segura y especial.